Migdalia Torquemada (Curly Interview 7)

Mi Mamá tiene el cabello chicharrón, bueno en verdad no sé, porque siempre se lo ha desrizado.  Nunca se lo ví natural,  desde que tengo uso de razón ella lo “liso”.

Mi Papá tenía el cabello lisito, lisito baba. Mi Mamá siempre lo tuvo malo. Mamá dice que ella se casó con mi Papá para que sus hijos NO sacaran el cabello malo. Ella siempre nos decía —No se vayan a casar con un hombre negro ni con pelo chicharrón, porque los hijos de ustedes les van a salir con el pelo chicharrón y van a pasar trabajo.  Pues, lo repetitivo se hace costumbre, y lo que se hace costumbre se hace ley. Mi esposo tiene el cabello liso, y mis hermanas se casaron todas con hombres de cabello liso.

De pequeñas le preguntábamos a mi Papá —¿por qué Papá, por qué yo no tengo el cabello como tu?— El nos decía que nosotras teníamos el cabello bellísimo. Pero mi Mamá siempre nos recordaba —Gracias a Dios que me casé con su papá que tiene le pelo liso, porque si no lo hubiesen tenido chicharrón, den gracias a Dios que lo tienen crespo.

Hay tres tipos de cabello y eso es ley: El liso, el crespo y el malo. El malo es el que llamamos chicharrón, el tipo de cabello que tienes que desrizar, un pelo que se sólo se puede usar afro.

Mi Mamá me empezó a llevar a la peluquería cuando yo tenía entre siete y ocho años. Mi cabello era lindo, tenía unos bucles sueltos, pero mi Mamá no lo veía así. Ella nos mandaba a la peluquería para que nos hicieran rollos, nos arreglaran el cabello y nos quitaron los bucles.

Desde que empezamos a ir a la peluquería, quedó eso como de costumbre. Aún con sus 78 años, mi Mamá va todos los sábados, religiosamente a la peluquería. En la casa, nos ponía los rollos, nos hacía el rollete, nos compraba baños de crema, ella era quien se encargaba de nuestro cabello.

En ese entonces no se usaba mucho lo del secador, sino que te colocabas los rollos y luego te sentaban en un secador de pie. Al secarse el cabello te lo peinaban en el rollete (la vuelta), esperabas un rato y listo, te quedaba el cabello chévere. Eso era cada 8 días. En la adolescencia, cuando empecé a ir al liceo, quería tener el cabello bonito, y pues, ya le tenía fobia a los rulos  y seguí con la rutina de la peluquería.

El problema era cuando llovía y estabas con tu novio. Eso si que era una pesadilla. A mi me paso con mi esposo, en ese entonces novio. Salimos en su moto y nos cayó un palo de agua, que no hubo manera. Yo decía dentro de mi-

—Conchale, ahora me van a descubrir mi secreto—. Porque mi cabello con el agua en seguida se enrollaba.

Y al bajar de la moto el me miró y me pregunto:

—¿Pero qué te paso en el cabello?

—Coye vale, es que ese cabello mio es así, cuando se moja se echa a perder— Le dije yo medio en broma, medio en serio.

Bueno, a pesar del cabello, así me aceptó, con mi pelo encrespado.

Aunque nunca lo desricé, mi cabello sufrió un cambio muy fuerte. Mis bucles de cuando yo tenía siete u ocho años, de cuando sólo iba de vez en cuando a la peluquería ya no son los mismos. Yo tenía bastante cabello, pero me lo empecé a pintar, a hacerme mechas, y por supuesto, a secármelo. Quisiera a veces que fuese el mismo, porque lo quiero usar rulo, se ve bonito, pero a mi no me queda igual ahora. Esa forma bonita del rulo no está, es un rulo extraño y no se ve bien.

Yo tengo secándome el cabello, seguido, desde hace 15 años. En la peluquería, porque yo no me sé secar el cabello. Tal vez ha sido mucho dinero lo gastado. Yo en este momento tengo una peluquera que tiene un precio razonable, entre 50 y 60 Bs. por secada. Si tienes que pagar casi 100 Bs. por semana, son 400 Bs. por mes, cuando un salario mínimo son 1.500 Bs., es casi 1/3 del sueldo en el cabello.  Pero afortunadamente no soy una madre soltera, tengo a mi esposo que ayuda en al casa.  Pero si yo fuese una madre soltera, no pudiese, tendría que darle todo a mi hijo y no me alcanzaría para ir a una peluquería.

Realmente ir a la peluquería es una esclavitud.  No es la idea perder tu tiempo en la peluquería, cuando puedes estar viendo tiendas, haciendo oficio, lavando, planchando, pasando tiempo con mi esposo, con mi chamos. Es cansón, es perder tiempo, porque los fines de semana hay otras actividades. Cuando uno tiene chamos , no puedes dejar ir la parque o a una fiesta por arreglarte el cabello. No es justo que dejes de llevar al niño a esos sitios, porque tienes que ir a la peluquería, porque tu no soportas verte con el cabello enrulado. No es vida. Es una rutina inmanejable. Tienes que cambiar horarios, llegas tarde, no te pueden atender, tienes que ir un domingo, no puedes dormir hasta tarde, llegas y hay una cola de personas esperando por secarse también.

Yo llegue a perder en mi vida, en serio, como alrededor de 3 años consecutivos, esperando por 4 horas al día por la misma peluquera, era una Dominicana, en verdad, peluquería donde hay una Dominicana tu estas segura que sales con tu cabello liso y bien peinado. En fin, perdía domingos enteros esperando que me atendiera, la cosa más loca del mundo. Uno de esos domingos, (mi familia siempre salía los domingos), mi esposo me llamó al celular cuando estaba en la peluquería

—Te estamos esperando para salir—

—   No, pero yo no estoy lista,  váyanse ustedes. Primer mi cabello, no , no, no.  —Respondí yo

—   ¿Pero bueno y que vas a comer?—  Me preguntó el

—   NO importa, váyanse, me estas estresando y yo tengo que “Arreglarme el cabello. “

Después de ese día, entendía que estaba exagerando.  Encontré otras peluqueras, y bueno ya no duraba tres o cuatro horas esperando, sino una o una y media.

Siento que cuando no me lo puedo secar por cualquier razón, me lo tengo que recoger. Sobre todo cuando trabajaba en la otra oficina, el cabello rulo simplemente no estaba acorde al trabajo que hacía y a la ropa que usaba. Cuando no me podía secar, usaba un moño, para que los rulos no estuviesen alborotados. En verdad, desde que trabajo, no habrán sido más de cinco veces que llegué a la oficina sin el cabello seco. En mi casa no le paro mucho al cabello, y en la playa tampoco. Igualito no le paro a eso. Pero si siento que yo no estoy presentable para ir al mi trabajo con los bucles.

En estos días la peluquera me dijo

—Que bello tienes tu cabello así—

Me echó un poco de espuma para peinar y listo, ella estaba encantada. En verdad cuando te acostumbras a tenerlo seco y liso por tantos años te sientes extraña con el cabello natural. Cuando yo tengo el cabello rulo me siento desarreglada, no me siento bien, no me siento presentable. Porque vas al trabajo y no ves ese perfil. Además, es cuestión  de tiempo arreglarlo tendría que pararme más temprano para hacer toda una rutina de cuidado.

Tal vez si mi Mamá no hubiese tenido esa presión con mi cabello, no me lo hubiese secado. Porque uno agarra costumbres de pequeño, cuestiones de crianza. Si yo pudiese retroceder el tiempo no me secaría el pelo y dejaría mis bucles naturales. Viviría con el lema de:

Así so yo y esta soy yo, y este es mi cabello y ya.

Pero ahorita ya no lo puedo, siento que a una mujer de esta edad ya no se le vé bien. Ya no soy la misma pava. Esto es lo único que este momento me impide hacerlo, la edad. Porque yo veo una muchacha con sus rulos y la veo bella. Pero una mujer de cuarenta y pico, lo siento raro.

El sábado pasado en la peluquería, estaba una muchacha con unos rulos bellos, y yo le advertí

—Oye vale no te vayas a secar el cabello,  en tal caso, hazlo una vez a la cuaresma, Porque vas a perder los rulos, y los tienes muy bonitos.

Aunque, quizá sean estupideces mías, ¿Qué importa si uno tiene 50, 60, 80 años?¿si tu quieres llevar tu cabello como sea?. Me pregunto ¿Por qué no lo hago en este momento? No tendría que ir más a la peluquería, no gastaría más dinero, tendría más tiempo para mi. ¿Por qué no? Pero no, ya estoy resignada, ya no tengo la edad para tener ese pelo alborotado.

2 comentarios en “Migdalia Torquemada (Curly Interview 7)

  1. Laura dijo:

    Tú mísma te haz respondido. Eres bella tal como eres. Lo de ir a la peluquería es una cuestión de costumbres. Si pasas de 3 meses sin ir y tienes una nueva rutina, vaz a empezar a cambiar tus puntos de vista. Pero a medida que una envejece nos hacemos de ideas y luego creemos que es difícil cambiar, cuando siempre fué solamente una cuestión de costumbres. Se despide una pelirizada que ya no es tan rizada (estoy dando lactancia).

  2. Una lastima que pienses asi. Piensa que si desde chiquita te hubieras llevado el pelo natural tal como es. Hoy en dia tendrias la edad que tenes y lo tendrias natural. Como Dios lo hizo. No hay edad para asumir tu verdadera identidad y dejar de una vez la esclavitud que te obliga la peluqueria y el mantenimiento. En facebook hay varios grupos de personas de todas las edades que decidieron asumir su pelo natural. Es más que por estetica, te ayudan y comparten dia a dia lo bueno y lo malo. Espero que algun dia puedas aceptarte tal como eres. Suerte.

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