Carina Rojas (Curly Interview #6)

Yo crecí en la Galería de Arte Nacional, mi papá era fotógrafo de la Galería, y yo, de apenas meses, pasaba todos los fines de semana allí. Crecí escuchando música, viendo arte, supongo que por eso soy así. Puedo hacerte una pieza en oro, en plata o en latón. Puedo escribir una poesía erótica o un poema a Caracas e ir declamando por las calles. Soy muchas mujeres en una. Mi cabello es parte de quien soy,  me ayuda con timidez, es como un caparazón, un escudo. Sin embargo, también soy muy sensual, y me cabello me ha ayudado a balancear ambos aspectos.

Mi Mamá tiene el cabello rulo, pero no se que tan rulo es, ella se seca el cabello desde los 12 años, su primer desriz fue a los 12 años, ya sus rulos no son naturales. Ella nunca lleva el cabello rulo al menos que estemos en la playa, a veces ni siquiera así, porque ha pasado que vamos y sólo se mete en el mar, hasta el cuello.

A nosotras nos han enseñado, desde chiquitas, que las niñas se ven más bonitas con el cabello liso, es un patrón social. Nos educan a seguir esos patrones, impresos desde hace muchos años. Lamentablemente muy pocas nos atrevemos a llevar el cabello como es. Sin embargo, mi Mamá nunca me inculcó que mi cabello era feo. Ella nunca me secó el cabello de niña, y sabía como cuidarmelo. Me hacia los bucles, me hacia colitas, me peinaba y me hacia clinejas. Ella acepto mi cabello, me educo en su cuidado y nunca fue algo negativo.

De jovén era insegura, me mantenía al margen, siempre quería pasar desapercibida. Este cabello llama mucho la atención  y a mi eso me costaba muchísimo, yo recibia un piropo y para mi era muy incomodo. Yo  usaba mi cabello rulo, pero con gelatina, aplacado y quieto. No lo tenía ni en capas, era una tela completa que caía recta. Lo mantenía al margen porque lo sentía agresivo.

Cuando yo cumplí 16 o 17 años, mi Mamá empezó a decirme que me lo secara. Para mi, esa era su forma de darme más seguridad como mujer, para ayudarme, por alguna razón ella decidió que el cabello liso era lo mejor para eso. Tampoco era algo impuesto, era algo para compartir juntas. Porque mi Mamá se iba desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde, todo el día, para la peluquería. Pasabamos todo el día juntas, arreglándonos las uñas, el cabello; era nuestro momento.

Cuando me gradue de Técnico en Publicidad, para la graduación mi Mamá me dijo: —Te vamos a secar el cabello—. Me lo corté por las mejillas y me lo sequé. Me gustó mucho como me quedaba. De ahí para adelante, fue puro cabello liso. Inmediatamente después de eso, entré al IESA para hacer una suplencia y al final quedé fija. Seguí llevando el cabello liso porque eso fue lo que veía en el sitio de trabajo.  Tenía todo un look de traje, falda y chaqueta, medias panty y tacones; el cabello rulo no iba bien con el perfil de ejecutiva, seria, con lentes y todo.

Al cabo de tres años nos dieron un taller de imagen corporativa, explicaron que la mejor imagén en una empresa era llevar el cabello liso, si no tenías liso, entonces tenías que ir a la peluquería una o dos veces a la semana a secarte el cabello, eso tenía que estar dentro de tu presupuesto. Además, si tenías el cabello rulo y no podías secartelo por cualquier razón debías recogertelo en una cebollita. En ese entonces, yo era complejada por mis orejas, no me gustaba tener el cabello recogido, así que viví secándome el cabello dos, tres o hasta cuatro veces a la semana, por nueve años.

Las mujeres que tienen el cabello más rulo que el mio siempre se lo secan. No aprenden a querer su cabello como es. Si yo quiero entrar en un círculo social y tengo el cabello rulo o tengo el cabello malo, yo pienso no me van a aceptar, entonces mejor me lo seco. Aquí (en Venezuela) la gente no tiene el cabello rulo, lo tiene malo, lo tiene chicharrón. Aquí pensamos que el cabello rulo es de “negra” y la gente para quitarse ese estigma de ser negro, de ser moreno, se seca el cabello. Es nuestra manera de ser racistas.

Mi cambio empieza con mi ida a Margarita. Dejé mi familia, dejé mi trabajo y me fui a vivir con mi novio de aquel momento. Me convertí en mujer. Dejé de ser la hija de mi Mamá y mi Papá, la nieta de mi abuelo, la chiquita de la casa, para ser LA MUJER. Dejé atrás mi perfíl de ejecutiva para andar en cholas y vestidos largos. Mi primita dice que yo soy una hippie, pero chic.

En Margarita me encontré con Carina, la artista, la del cabelo rulo alborotado, fue donde empecé a hacer danza arabe. Estaba rodeada de señoras con cabello liso y la unica que lo tenia rulo en la danza era yo. La dueña de la academia era y aún es una señora muy loca. Cada vez que yo llegaba decía: —Eso, ya llegó la de los rulos—, y me manoseaba el cabello, o también decía: —Muchacha ¿y ese cuerpazo?, ¿muchacha y ese trasero?, pero mira ese no se que—. Fui  descubriendo cosas que de repente veía pero que en verdad no las había valorado, faltó que me las dijera una mujer sin envidia, para poder entenderlas.

Luego de dos años regresé a Caracas. Mi Mamá me dijo que tenía que buscar trabajo. Para ella, tener trabajo era estar de 8 de la mañana a 5 de la tarde en una oficina. Y yo pensé: —No, me ire a destrozar las manos, pero yo no vuelvo a entrar a un trabajo de oficina, ni loca, yo estoy feliz con lo que soy, osea, para atrás no quiero ni ver—. Empecé a trabajar en un productora, el horario era flexible y podía hacer un millón de cosas.  Entré a vender en los mercados de diseño y aún estoy en esa onda. Me siento feliz ahí, esa soy yo.

Hace tres años me llamaron de una agencia de talentos, he hecho un par de cosas para unas marcas de zapatos. Después entré a dar clases en una academia de modelaje y tengo que  reflejarle a las niñas toda la seguridad del mundo aunque no necesariamente la tenga.

Cuando regresó al IESA a visitar, siempre me dicen: —Tu tenías escondida esta mujer artista dentro de ti, y te disfrazabas de oficinista.

En este momento hay una apertura para el cabello rulo, porque está saliendo niñas con el cabello rulo en la televisión, en el cine, en las propagandas, en la publicidad en general. Sin embargo, es un rulo trabajado (secado con secador y echo con la rizadora), no es un rulo natural. Yo tengo una amiga que es modelo y aunque no la llaman para publicidad de productos del cabello, la llaman muchisimo para cosas de calzado, para bancos y otros productos, ellos están usando mucho niñas de rulo.

Recuerdo un trabajo de publicidad que hice, yo llegue con mi cabello arreglado por mi misma porque no iba dejar que nunca nadie le metiera la mano a mi cabello, y menos unas personas que no saben como manejarlo. Cuando la estilista me vio, me dijo: —Bueno, a ti no hay nada que arreglarte, porque ese es tu cabello—, de una forma despectiva. —Por eso me llamaron— le dije.

Muy poca gente tiene la personalidad para llevar el cabello así. No todo el mundo se atreve, no todo el mundo es “rebelde” por llamaro de alguna manera. El día que descubrí que esto que tengo en la cabeza era un arma, fue cuando ya me asenté con mi edad, cuando me acepté, cuando descubrí que detrás del espejo había una mujer hecha y derecha que podía asumir el piropo bonito y el piropo feo, disfrutarmelo y ya; sonrerir o no sonrerir, saludar o no saludar y seguir adelante.

Hoy en día me alboroto el cabello, lo quiero más grande, y más esponjado, darle mas volumén. Me da mucha risa porque las niñas de la academia de modelaje me suelen ver maquillada, entaconada y emperifollada en las clases y de repente van a un mercado de diseño y me ven tirada en el piso, con cholas y quedan anonadadas.  Es que yo soy así, distintas personas en una.

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2 comentarios en “Carina Rojas (Curly Interview #6)

  1. Mónica dijo:

    Me gusta mucho como te describes. Acabo de llegar a este blog y estoy leyendo los testimonio de las “crespas” como se dice en mi país, Chile.
    No tengo el pelo con un rizado tan lindo como el tuyo, pero me fascina mi pelo. La verdad es que el pelo liso lo encuentro terriblemente aburrido y sin gracia, por mucho que brille y que lo alaben, para mí un cabello con ondas o rizos es entretenido y con personalidad. El liso es SIEMPRE igual pero el cabello rizado … es como yo … impredecible. Tiene personalidad propia y sólo hay que aprender a conocerlo y amarlo y aceptarlo.
    Te felicito por tu forma de aceptar ahora que eres única y con un pelo especial. Saludos.

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