Rita Morales (Curly Interview #5)

Yo recuerdo cuando estaba chiquita, veía los comerciales de Caprice, donde sale la Mamá peinándole  el cabello a su niña, un cabello súper lacio, súper bonito y la niña estaba encantada. Yo le decía  a mi Mamá: ―Mamá, ¿Por qué no tengo el cabello lacio como ella?―, porque yo me lo quería peinar. Ese era el problema, a mi me gustaba y me gusta peinarme el cabello, y obviamente, con cabello rulo, no te lo puedes peinar. Yo sufría cuando mi Mamá me lo peinaba en seco, me jalaba y me jalaba, ya hasta collarín tenía que usar. Siempre me peinaba una cola de caballo, porque si me lo soltaba me veía como greñuda. Yo lo que más añoraba era poder peinarme el cabello.

Cuando entré a la secundaria tenía una amiga que tenía el cabello muy chino (en México, cabello rulo) y ella me dio algunos consejos para el cuidado y el peinado, como desenredarlo mojado y aplicar un poco de acondicionador después del baño. Fue ahí cuando empecé a aplacar mi pelo. Aun así, era adolescente, me crecía muy rápido el cabello y tenía mucho, en verdad tenía una mata, yo me preguntaba de donde salía tanto pelo. Era el momento en que yo más lindo tuve el cabello, unos caideles (en México, bucles) definidos y largos, pero no lo apreciaba.

Como no tenía un cuidado adecuado, se enredaba mucho y frecuentemente lo cortaba para eliminar el daño, pero como era joven, me crecía mucho. En verdad mi cabello siempre ha sido muy noble, porque le he hecho un montón de daño y siempre se compone.

En Tabasco, la mayoría de la gente tiene antecesores Mayas y Olmecas, por lo que domina el cabello liso. Así que yo resaltaba, y siempre me chuleaban (halagaban) el pelo. De chiquita las personas me pedían que les regalara un chino, y yo respondía: ― Si quieres te lo regalo todo―. En alguna ocasión si me dijeron: ―¿Te explotó el boiler?―, pero eso eran los muchachos que les gustaba molestar en la secundaria que siempre se meten con alguien.  En general, mis amigas siempre estaban detrás de mí diciendo lo lindo que era mi pelo. Igual en mi familia, porque soy la única con pelo chino. Todo el mundo me halagaba mi pelo y yo renegaba de él, hoy me arrepiento.

No sólo eran las ganas de peinarmelo lo que me hacía detestar a mi cabello, también era el hecho de que durante mi adolescencia, la moda en México era el pelo súper liso o baba y todas las chicas en todos lados así traían el cabello, menos las patito feo de las chinas. Yo quería estar a la moda y como la moda era  traer el cabello súper liso, eso, en mi mente, eran puntos menos para mi cabello.

Yo realmente soy la mala del cuento, lo reconozco, y por eso Dios me castigo y me dejo pelona un tiempo, durante dos o tres años en la Universidad. El cabello se me empezó a caer a mechones, terminé con el cabello muy delgado, muy fino y hasta se veían los huecos; yo decía: ―Dios Mío, me estoy quedando pelona por tanto renegar de mi cabello―. Mi Mamá y mi papa siempre me decían que no debía de renegar lo que Dios me regalo, cuando me empecé a quedar pelona me regañaron : ― ¿Ya ves?, por estar despreciando un cabello tan bonito―.

Para mi fue una lección divina, entendí que tenía que aceptarme como soy y a final de cuentas, el pelo chino no se ve mal. Empecé a ver mis fotos de mas joven y mi percepción había cambiado, veía mi cabello bonito. A veces tienes que ver las cosas desde lejos, desde afuera, en fotos, desde otra perspectiva, para en verdad apreciarlas.

Paulatinamente empecé a cuidármelo más, cambie mi rutina y el cabello empezó a mejorar. No me lo jalaba, compré productos para pelo rizado, hidratantes, cambie a un mousse sin alcohol, dejé de pintármelo, ni ponerme mechas. Con el tiempo dejó de caerse tanto y se me arregló.

Ahorita si tengo otra relación con mi cabello, lo acepto y lo quiero. No lo busco tener lacio, no me lo quiero pintar, ahora busco productos para mejorar el rulo. Siento que ahora lo luzco más. Siempre que voy a salir lo uso suelto, para lucirse, es que ¿para que tenemos el cabello?, ¡si no es para lucirlo!.

Aunque mi gusto por peinarme el cabello no ha cambiado, sigue igual, por ejemplo cuando me lo plancho o aliso(que es muy de vez en cuando) siempre tengo un peine en la mano, en el carro, en oficina y estoy péineme y péineme, hasta parezco un gato acicalándome; pero eso lo hago una o dos veces al año quizás, porque siento como le duele a mi cabello estar lacio si no lo es, hasta parece que lo escucho como grita:― ¡ya, déjame en paz!―.

En conclusión, no puedes pedirle peras al olivo, si Dios te hizo china, eres china y punto; cuando te empiezas a aceptar tu, todo a tu alrededor cambia, así que, chinas, rizadas, crespas, rulas u onduladas, amen su cabello como es, sólo cuídenlo ya que es marco de la belleza en su cara.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s